La empresa de tecnología y consultoría, IBM, vuelve a sorprender al mundo tras poner en marcha un novedoso sistema de neuronas artificiales basado en la tecnología de cambio de fase, con el que buscan simular el funcionamiento de los cerebros orgánicos en distintas áreas.
En IBM creen que mediante las neuronas artificiales, por ejemplo, se pueden potenciar redes neurales como la Deep Mind de Google, y desarrollar nuevos dispositivos con un procesamiento mucho más parecido al de la mente humana, como un sistema de sensores para reconocimiento visual, entre otras funciones.
Durante la primera prueba del proyecto, que fue publicado recientemente en la revista Nature, se pusieron a funcionar 500 neuronas artificiales en una hilera de cinco chips compuestos de 10×10. Partiendo de los resultados del experimento, los investigadores han dicho que ahora mismo pueden crear chips viables para la comercialización de 90 nanómetros, pero creen que a futuro está se podría reducir hasta 14 nanómetros.
Las neuronas artificiales, que ofrecen nuevas formas de almacenamiento de datos, van mucho más allá de los proyectos de inteligencia artificial vistos hasta ahora, en lo que respecta a las capacidades computacionales de las neuronas que se han venido desarrollando desde hace varios años.
El funcionamiento de esta tecnología parte del uso de cristales de antimonio, germanio y telurio que, al recibir corriente eléctrica de diferente intensidad, alteran su estructura molecular y permiten el cambio de fase. De esa manera, en lugar de una membrana con enzimas, estas neuronas artificiales unen el axon y las dendritas mediante estos cristales, que son similares a los que se utilizan en los discos ópticos reescribibles.
El reto es combinar nanoestructuras muy complejas con un consumo energético asumible, materiales comunes y un comportamiento estocástico, para ponerse a la par con el funcionamiento del cerebro, en donde los patrones de disparo de las neuronas y las nuevas conexiones que se van desarrollando, albergan la información.
Las nuevas neuronas de IBM tratan de imitar no solo el funcionamiento de las células naturales, sino su estructura: Tienen entrada, que son las dendritas, y salida, a través de una membrana, soma y axón. Para sustituir a la membrana, las neuronas artificiales usan las células hechas de antimonio, germanio y telurio.
Al igual que su contrapartida biológica, estas neuronas de cristal pueden reducir su tamaño a unos pocos nanómetros, lo que permite que una cantidad suficiente de las mismas pueda agruparse en un espacio reducido. También tienen la capacidad de dispararse a altísimas velocidades, y su consumo energético es muy bajo.
No es la primera vez que la multinacional estadounidense trabaja con tecnología de almacenamiento no volátil, en otras palabras, aquella que permite que los datos no desaparezcan al apagar el dispositivo, gracias a que estos residen tanto en la estructura como en su patrón relacional.
Hace poco, la compañía consiguió crear chips de memoria de cambio de fase, conocidas también como PRAM o simplemente PCM, a un precio similar al de la RAM actual, las cuales tienen ciclos de vida más longevos y gozan de una velocidad mucho más potente que la de la memoria Flash. Con la implementación de las neuronas artificiales, IBM abre las puertas a una nueva generación de inteligencias artificiales.




