Crean el disco duro más pequeño del mundo

Investigadores del Instituto Kavli de Nanociencia, perteneciente a la Universidad de Delf (Países Bajos) han desarrollado en colaboración con el científico español Joaquín Fernández Rossier, un disco duro con una memoria de 1 kilobyte (8.000 bits). Se trata del disco duro más pequeño del mundo, creado con nanotecnología, donde cada bit está representado por la posición de un solo átomo de cloro sobre una superficie de cobre.

El equipo de científicos ha querido rendir tributo al físico estadounidense Richard Feynman, por ello codificaron unos párrafos de su conferencia, titulada “Hay mucho sitio al fondo”, en 1kB de datos, dentro de un espacio de 100 nanómetros de ancho, utilizando un microscopio de efecto túnel, cuya punta es capaz observar y mover los átomos de uno a uno al lugar deseado.

Feynman planteó en su momento que si tuviéramos una plataforma en la que se pudieran organizar los átomos individuales en un patrón ordenado, sería posible almacenar una pieza de información en un átomo.

La capacidad de esta memoria es tan poderosa, que en ella, por ejemplo, se pudieran almacenar todas las obras de literatura mundial en un espacio del tamaño de un sello, señalan los investigadores. Dispone de una densidad de almacenamiento de 500 terabits por pulgada cuadrada (Tbpsi), es decir, 500 veces mayor que la del mejor disco duro comercial disponible actualmente.

De acuerdo con Sander Otte, quien lidera la investigación, publicada en Nature Nanotechnology, el funcionamiento de esta memoria “se podría comparar a un puzzle”, ya que cada bit ocupa dos posiciones sobre la superficie de átomos de cobre, “de tal forma que un átomo de cloro se puede deslizar hacia atrás y adelante entre estas dos posiciones”.

El experto asegura que como los datos se transmiten en sistema binario, si el átomo de cloro está en la posición superior, hay un agujero debajo de ella, y le correspondería un bit 1, mientras que si el orificio está ubicado en la posición superior, el átomo de cloro estría en la parte inferior, y el bit sería de 0.

Además de ser más adecuado para el almacenamiento de datos, se ha comprobado que el método de los huecos es mucho más estable que los que trabajan con átomos sueltos, esgrimen los autores.  Los átomos de cloro están rodeados por otros átomos del mismo elemento, excepto cerca de los agujeros, por eso se mantienen en su lugar.

Pese a los beneficios que este dispositivo elaborado a partir de nanotecnología pudiese generar, y a las aplicaciones que pudiera tener en distintas áreas, es poco probable, al menos por ahora, que el mismo salga de los laboratorios y sea comercializado, en principio porque los átomos de cloro y cobre solo permanecen estables en el vacío y bajo temperaturas extremas, como las que aporta el nitrógeno líquido.

Sin embargo, el panorama tampoco es tan desolador. De hecho, sus creadores piensan que en un momento no muy lejano la nanotecnología se abrirá paso entre los principales inventos del hombre, pero consideran que para llegar a ello todavía faltan muchos años de desarrollo y esfuerzo.