La Universidad de California, en colaboración con la multinacional estadounidense de tecnología y consultoría, IBM, acaba de anunciar su más reciente reto tecnológico: KiloCore, el primer chip equipado con 1000 núcleos o procesadores independientes y programables que, más que batir récords de velocidad, busca ofrecer mayor eficiencia energética al momento de ejecutar tareas múltiples, por lo que el dispositivo no está destinado para el gaming.
El procesador fue presentado en el simposio VLSI Technology and Circuits, que se llevó a cabo del 13 al 17 de junio en la hawaiana ciudad de Honolulu. Según Bevab Bass, líder del proyecto, los diseños más grandes que habían sido convertidos en hardware real, no superaban los 300 procesadores en un mismo chip. Hasta el momento, los ordenadores, consolas y smartphones utilizan CPUs que varían entre 2 y 10 núcleos.
Para hacerlo más comprensible, Bass detalló que el KiloCore es como una habitación llena con 1.000 ordenadores que pueden ejecutar 1.000 programas o tareas de forma independiente. El procesador, desarrollado por IBM con tecnología CMOS de 32nm, brinda espacio a 621 millones de transistores que son capaces de realizar 1,78 billones de operaciones por segundo. Cada core puede funcionar a una velocidad media de 1.78 GHz, y tiene la capacidad de intercambiar datos de manera simultánea sin recurrir a una memoria caché intermedia.
Cuando los 1000 núcleos funcionan en paralelo, se ejecutan pequeños fragmentos de programa de manera independiente. Además, los cores que no se usan tienen la posibilidad de apagarse por completo. Ambos procedimientos permiten procesar 115.000 millones de instrucciones por segundo con tan solo 0.7 vatios que pueden ser suministrados por una simple batería AA.
El KiloCore permitirá sacarle mayor provecho a labores como el cifrado y el procesamiento de vídeo, así como a cualquier otra actividad donde haga falta mucha potencia de procesamiento en paralelo, y en aplicaciones científicas o de centros de datos. El equipo de IBM también ha trabajado en la creación de un compilador y herramientas para crear aplicaciones que puedan sacar partido a este chip de 1.000 procesadores.
Ciertamente, este tipo de procesador no es una novedad. En 2010, Intel ya había asomado esa posibilidad, y desde entonces, los chips destinados al consumo general no han hecho más que ir aumentando la cantidad de núcleos internos. La diferencia es que para la gran mayoría de los usos prácticos, es decir, en nuestros escritorios o sistemas portátiles, esos diez, cien o mil núcleos se comportan como un procesador único. Sin embargo, hay quienes opinan que el chip no podría ser comercializado, debido a que la tecnología aplicada para su fabricación es aparentemente obsoleta.




