La desaparición del avión de Egypt Air, que se desplazaba este jueves con 56 personas desde París (Francia) hacia El Cairo (Egipto), volvió a encender las alarmas en torno a la necesidad de utilizar una tecnología avanzada para ayudar a localizar aeronaves que no puedan ser rastreadas por los radares, e incluso, evitar que este tipo de situaciones se repitan en el futuro.
Hasta el momento, la localización y el seguimiento del trayecto de los aviones que circulan por el espacio aéreo se realizan a través de un antiguo sistema de radares que operan tanto en aire como en tierra. El radar en tierra se apoya en señales de radio que funcionan con una tecnología desarrollada hace más de 80 años, las cuales permiten detectar la posición de la aeronave de forma automática y sin autorización previa.
Desde el propio avión, otro radar complementa el proceso, al emitir un código de cuatro dígitos con el que se le identifica, como si se tratase de un DNI. Esa información es enviada a tierra por ondas de radio o satélite, mediante un protocolo que se comenzó a aplicar a partir de 1978, denominado Aircraft Communications Addresing and Reporting System (ACARS).
Esta es la manera como el personal que opera en las torres de control puede conocer la ubicación de cualquier avión. Pero ante la recurrencia de los fallos, hay quienes reclaman la actualización de esos métodos, y entre las innovaciones, estiman pertinente la puesta en marcha de nuevos servicios de comunicaciones que envíen información detallada de la posición de los aviones, incluso si se apagan los sistemas de comunicación.
Tras la desaparición del avión de Malaysia Airlines en 2014 sobre el Océano Índigo, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos recomendó la utilización de dispositivos a prueba de manipulaciones que permitieran transmitir la ubicación de los accidentes y reforzar los datos de vuelo para facilitar las investigaciones. El secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones de Naciones Unidas, Hamadoun Toure, también había compartido la recomendación de varios expertos, de hacer obligatorio el uso de un sistema de rastreo de vuelos en tiempo real.
Ahora, por lo sucedido con el vuelo MS804 de Egypt Air, distintos especialistas han considerado que, integrar a las cajas negras transmisores de última generación que emitan señales de posición, ayudaría a recuperar aviones desaparecidos y, a su vez, extendería la vida de sus baterías. Otras voces demandan la implementación de un mecanismo que sea visible ante el radar, que no pueda ser desconectado por los pilotos.
Otros han apostado a la utilización de una tecnología de vigilancia más moderna, basada en sistemas ADS-B (Automatic Dependent Surveillance Broadcast), que determine la posición del avión por satélite y posibilite el envío de datos a tierra. Esta tecnología no tendría los problemas de alcance o cobertura que tienen hoy en día los radares secundarios.
Entre las propuestas también se ha sugerido aprovechar los servicios que ofrecen algunos aviones a los pasajeros como internet, música, juegos, películas y llamadas satelitales, entre otros, para ubicar las posiciones de las aeronaves. Sin embargo, reconocen que esas transmisiones requieren de un ancho de banda satelital robusto que resultaría altamente costoso y, por tanto, inviable.
Lo más conveniente, de acuerdo con la opinión de diversas voces calificadas, sería la transmisión activada de la cabina, que emite una señal de alerta a tierra solo cuando sucede algo fuera de lo previsto o cuando el avión está potencialmente en peligro. Este mecanismo permitiría enviar parámetros de vuelo como velocidad, altura, inclinación o balanceo.
La tecnología requerida para estos proyectos ya existe, y su desarrollo sería relativamente sencillo, solo falta su aprobación para ponerla en práctica. Por lo pronto, la Agencia Internacional de Aviación Civil (ICAO), ya ha anunciado que a partir del 2021 todo avión tiene la obligatoriedad de transmitir su ubicación en tiempo real, al menos una vez por minuto en caso de peligro, y que las grabaciones de lo que ocurra en la cabina se extenderán a 25 horas. ¿Qué tecnología utilizarán?, veremos.




