Los científicos no paran de trabajar en su afán de seguir adjudicando nuevas aplicaciones a la robótica. En Japón se construye actualmente una ciudad, basada en esta tecnología, que permitirá, posiblemente a partir del año 2020, que numerosos robots convivan e interactúen con los humanos, ¿imaginaste hace algunos años que esto llegara a ser posible?, seguro que no.
Se trata de un proyecto desarrollado por la empresa Cyberdyne y la Universidad de Tsukuba, dado a conocer recientemente. Yoshiyuki Sankai, presidente de Cyberdyne, dijo que los androides ayudarán en los quehaceres cotidianos de la población que habiten en dicha ciudad, y además ofrecerán su apoyo a sectores como la industria y la medicina.
En tal sentido, el líder del proyecto comentó que estarán presentes en las residencias de ancianos que hagan vida en Cybernic City, como se le ha denominado inicialmente, así como en los parques, hospitales, centros comerciales y centros de investigación que estarán ubicados dentro de la misma.
Pero este no es el primer ni único esfuerzo hecho por Japón para avanzar en el desarrollo de la tecnología robótica en beneficio de la humanidad. En días pasados trascendió que el país nipón invertirá unos 36 millones de dólares para crear robots cargadores y tractores sin conductor que puedan ser empleados en las labores de siembra en los campos.
Hiroshi Moriyama, ministro de Agricultura de esa nación, esgrimió que “el envejecimiento de los agricultores amenaza la sostenibilidad de las comunidades agrícolas”, y frente a la necesidad de impulsar la producción de alimentos para satisfacer la demanda mundial, que crece junto con la expansión de la población, la sustitución de los productores que se retiran, con androides y maquinarias avanzadas, es una opción más que viable.
Para Juan Carlos Ramiro, director de Accesibilidad del Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (CENTAC), con sede en España, la creación de máquinas inteligentes está jugando un papel fundamental el campo de la robótica social, la cual, en su criterio, está entrando en una nueva y significativa etapa.
En Estados Unidos, por ejemplo, el Instituto Nacional de Salud está promoviendo el desarrollo de robots para cubrir las necesidades de las personas con discapacidad, es por ello que empresas como Panasonic y Toyota, entre otras, han desarrollado robots para centros sanitarios y el cuidado del hogar, además de asistentes para personas con movilidad reducida, y para la entrega y dosificación de medicamentos.
Otro campo en el que la robótica ha obtenido buenos resultados es en el de la rehabilitación, a través de una subclasificación conocida como exoesqueletos, cuya misión es ayudar a caminar y levantar peso a personas mayores o con problemas de movilidad. Hal-5 de la empresa japonesa Cyberdyne, o el proyecto Hyper del Hospital de Parapléjicos de Toledo, en España, son ejemplos claros de esta tecnología.
Más allá de los prejuicios achacados al mal uso de la tecnología, o a la influencia que estas máquinas puedan ejercer a futuro sobre nuestras vidas, no hay nada de qué preocuparse, puesto que gracias a la labor de un equipo de expertos de 14 países que se estructuró dentro de la Organización Internacional para la Estandarización (ISO), hoy existe la norma ISO-13482, que describe los parámetros de cumplimiento obligatorio en el diseño, fabricación y comercialización de robots destinados al cuidado personal.






